El proceso de Academia Lógica se inició en el año 1973 con una investigación sobre el desarrollo de los procesos lógicos del pensamiento. Este trabajo dio como resultado la estandarización de una prueba que evalúa 10 mecanismos lógicos, con ella se puede determinar el rendimiento que una persona ha desarrollado en cada uno de ellos. La evaluación puede aplicarse a niños desde los 9 años de edad hasta adultos. A partir de este trabajo se empezaron a diseñar materiales y ejercicios que permitieran un mejor desempeño personal en cada uno de los diferentes aspectos que se evalúan, estos primeros trabajos estuvieron enfocados básicamente a personas adultas.
En el año de 1983 se realizó otra fase de investigación en el ITESM Campus Querétaro que consistió en la correlación de los resultados lógicos con el promedio de las materias de matemáticas, biología y química. Se encontró que existe un índice de correlación del .6 entre los resultados en la prueba lógica y las calificaciones obtenidas por los estudiantes de primer semestre de la carrera de Ingeniero Agrónomo en las materias de matemáticas, química y biología. A partir de estos resultados, los cuales evidenciaron la importancia de la estructura del pensamiento, la Academia Lógica ha desarrollado técnicas y diseñado materiales que permitan al mayor número de personas (padres de familia y maestros, principalmente) colaborar en la estimulación y conformación del pensamiento lógico de la comunidad. Actualmente se cuenta con técnicas y materiales que pueden ser aplicados desde el primer año de vida.
Para lograr un buen rendimiento escolar la investigación ha demostrado que no es suficiente con que una persona sea inteligente, sino que es importante también la estimulación de los procesos mentales como: habilidad lingüística, estabilidad en el análisis, clasificación, abstracción, deducción, al tiempo que se requiere desarrollar la mentalidad matemática la cual se sustenta en prerrequisitos como la coordinación motriz, el manejo del espacio, la imaginación y la percepción.
En ocasiones se considera que solamente en la educación preescolar es válido el juego como actividad pedagógica y que en la primaria esta práctica ya no es necesaria así como tampoco la manipulación de materiales concretos. Sin embargo, el aprendizaje en la primaria debe estar sustentado en actividades y materiales concretos, pues el primer contacto con un concepto debe tener un fundamento sensorial, luego manejarlo en la imaginación y, por último, llegar a su comprensión. En este proceso la estimulación juega un papel indispensable el cual puede ser favorecido tanto por los padres de familia como por los maestros, ya que en casa o dentro del aula se pueden hacer actividades que favorezcan el desarrollo de los procesos de pensamiento de los niños. En la mayor parte de las ocasiones el hacer esto no representa un cambio radical en las actividades que normalmente se realizan con los niños, sino más bien se requiere un cambio de enfoque: dejar de mirar sólo los resultados o eficiencia con que el niño realiza tal o cual tarea y atender al movimiento de su pensamiento.
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